Así lo manifiestan los autores del libro Inteligencia Emocional para Niños, Gabriela Ferraris y Maximiliano Díaz.

Escrito por los Licenciados Ferraris y Díaz

¨La aceptación de la experiencia presente y el abandono de la lucha contra las emociones no es una tarea fácil para nadie, sobre todo para los niños que al ser pequeños lo más probable es que no hayan incorporado aún los recursos suficientes para hacerlo. Hay situaciones en las cuales sienten un intenso malestar emocional que se acompaña de pensamientos desagradables, sensaciones corporales poco placenteras que los abruman e impide que resuelvan eficazmente una situación, emplean estrategias de control emocional con el fin de que los ayude a no sentir, a evitar ese malestar, eso que incomoda, o bien reaccionan impulsivamente, empeorando muchas veces la situación. Para que actúen de manera que verdaderamente calme su malestar y reestablezca su equilibrio emocional a corto y largo plazo, necesitamos trabajar en su mundo interno ya que la manera que cada quien tiene de resolver problemas y regular sus emociones fue aprendida desde la infancia.
Al resistirnos a sentir, cuando buscamos eliminar o controlar lo que sentimos da cuenta de que no contamos con disposición para experimentar el malestar emocional, lo que genera como resultado el dolor y sufrimiento a la vez que se manifiestan sensaciones físicas incómodas como el dolor de estómago, cólicos, náuseas, sensación de opresión en el pecho, respiración acelerada o entrecortada, temblores, etc. En estos casos, la mente percibe que la emoción que está presente esta amenazando al equilibrio emocional, entonces se prepara para evitarla. Cuanto más luchamos contra las emociones, peor pronóstico tiene la guerra. Lo que mantiene el problema es la cantidad de intentos por evitarlas la solución se convierte en el verdadero problema.
Entonces… ¿a qué nos referimos con soltar el control emocional?¨

Estoy aquí y ahora, aceptando la forma en que me siento y notando mis pensamientos mientras hago lo que me importa


¨Soltar el control emocional implica abandonar la lucha contra las emociones y pensamientos desagradables, a ayudar a los niños a que se conecten con ellos, que no les huyan, que noten si están bajo la influencia de alguna descripción, juicio y crítica poco útil y que las dejen de lado. Para ello es vital que como adultos reconozcamos que sus experiencias emocionales como válidas, que no los juzguemos ni critiquemos sino que los ayudemos a que se abran a la experiencia de sentir, que se permitan estar con emociones y pensamientos desagradables sin la necesidad de hacer nada para eliminarlos ni intentar modificarlos “los pensamientos son sólo eso, pensamientos”, “las emociones son sólo emociones” hay que aprender a tolerarlos y lidiar con ellos. Se parte de la idea de que es imposible no sentir dolor, no sentir emociones, no tener pensamientos, pero si es posible modificar el modo en que nos enfrentamos a ellos y para ser más habilidosos en esto se requiere en primera instancia, que los adultos naturalicemos en nosotros y en los niños que “todas las personas sentimos todas las emociones”, que no hay “buenas ni malas”, “no son peligrosas” por lo que no es necesario resistirse a sentir, que les mostremos que cada una de ellas tiene una función y que se presentan para decirnos algo, es importante que las escuchen y luego se den un tiempo para pensar cómo van a responder, que no lo hagan impulsivamente. Para esto necesitan que les facilitemos y enseñemos desde la infancia habilidades que les permitan identificar y regular sus emociones, lo que les va a generar un mayor bienestar psicológico y social como así también la posibilidad de construir relaciones satisfactorias y positivas¨.