POR ADRIANO PERTICONE ESPECIAL DESDE MAR DEL PLATA

Con playas vacías y una ocupación hotelera que ronda el 30 % se va terminando la primera quincena de este enero con barbijo en Mar del Plata. En los casi 46 kilómetros de playa de municipio, apenas se ve gente durante los fines de semana y solo en algunos puntos claves como Varese, Playa Grande y la zona de Las Toscas.


Tras un invierno con restricciones que llevaron la desocupación al record de 26 % en el tercer trimestre de 2020, las esperanzas estaban puestas en el movimiento económico y laboral que trae consigo el verano. Pero estas expectativas poco a poco se fueron diluyendo en la previa a la temporada, con los bajos números de reservas hoteleras y de alquileres temporarios.

En lo que respecta a la gastronomía, uno de los rubros más afectados por las restricciones, tampoco termina de tomar ritmo, los empresarios tuvieron que acondicionar los locales para cumplir con los protocolos e invertir para hacer uso de los espacios exteriores en sus frentes autorizados por la municipalidad, y no ven que el recupero vaya a ser pronto.

Casos diarios

La ciudad balnearia fue fuertemente afectada por la pandemia y al 13 de enero contabiliza 33.910 diagnósticos positivos detectados, de los cuales 29.774 se negativizaron, 2.992 permanecen activos y 1.144 corresponden a personas fallecidas. En este contexto, las restricciones habían permitido pasar de los más de 300 casos diarios de junio a menos de 90 en la previa a la temporada. Pero la llegada del turismo y el relajamiento de las conductas preventivas de los locales hicieron que los primeros días de enero los valores vuelvan a ascender por encima de 300 casos por día.


“Es un enero muy malo en cuanto a la actividad turística. Vivimos un muy buen fin de semana largo que fue el del 8 de diciembre, eso nos dio esperanzas porque era el comienzo. Pero después cayó mucho, tuvimos un 40 % como pico de reservas y bajó al 20 % durante los días de semana” explicaban desde la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica local.

Irresponsabilidad


El control municipal y policial en los accesos a las playas y las recomendaciones permanentes de la cartelería, no siempre es bien recibido por quienes visitan a la ciudad, pero el Intendente Guillermo Montenegro tiene claro que ahí esta la clave. El equilibrio entre liberar actividades de esparcimiento y cuidar que no se produzcan aglomeraciones que incrementen los contagios, desvelan a los funcionarios locales. Y es que las restricciones a las actividades nocturnas, trajeron como contrapartida la proliferación de fiestas clandestinas, en donde no existe ningún tipo de control o cuidado. En lo que va del año, el municipio ha desarticulado casi 150 encuentros en viviendas o locales especialmente acondicionados para actividades no permitidas.